La falta de inscripción del nacimiento de una persona hace que, a lo largo de su vida, no cuente con ninguna documentación que pruebe su identidad, incluido su nombre, nacionalidad y filiación. El no contar con documentos de identidad implica que la persona no puede probar de manera formal u oficial su existencia misma o quién es como persona ante la ley (identidad legal). A su vez, esta situación le impide gozar de sus derechos humanos más básicos y contraer obligaciones legales. Aún más, todo esto puede generarle una condición de apatridia, lo cual implica que la persona no sea considerada como nacional por ningún Estado de acuerdo con su legislación. De esta forma, la persona se vuelve invisible jurídicamente.
La falta de documentos de identidad es una situación que afecta a 850 millones de personas a nivel mundial. Aunque el no reconocimiento de la identidad legal es un fenómeno de naturaleza humanitaria que afecta a toda persona sin distinción de edad, suele impactar de forma desproporcionada a la niñez, en especial durante la primera infancia.